| Estimados amigos: Deseo comenzar por agradecer a todos ustedes su presencia. Todos, de una u otra manera, representan un lazo de amistad y de importancia para los mineros y para mí. Y deseo agradecer, muy al margen de los sentimientos de alegría y emoción que ello representa, muy especialmente, a mis colegas mineros, por la confianza que han depositado en mí en este compromiso que me obliga a responder a la altura de lo que ellos merecen, espero lograrlo.
Muchas gracias por acompañarnos esta noche en un momento interesante para los mineros en el cual nos presentamos fortalecidos ante la sociedad cuando, en nuestro sector, se observan grupos de intereses en convergencia y consolidación tanto ideológica como económica y con una gran de visión de grupo.
Estamos viviendo un momento muy importante en la industria minera la cual es trascendental para la economía internacional y, destacamos, nacional como estatal y les pido me permitan explicarles esta aseveración para que entiendan a que me refiero.
Todo el mundo entiende y visualiza cuando hablamos de agricultura, de ganadería, cuando nos referimos de las empresas ubicadas en nuestra Ciudad, de las empresas de servicios que tenemos a la mano, restaurantes, hoteles, hospitales y escuelas, etc. Pero no saben a que nos referimos cuando hablamos de minería. Lo perciben, errónea e ignorantemente, como una empresa conflictiva, perdida en algún lugar de la sierra, que roba a la naturaleza sus metales, que contamina y que se enriquece a costa nuestra.
Cosa más distinta a la realidad.
Error craso provocado y difundido por rumores urbanos pero más por aquellos que se oponen al avance de nuestra sociedad, que temen la presencia de nuevos actores en la economía que vienen a romper cacicazgos locales y que traen pensamientos de vanguardia y tecnologías de progreso que hacen que la sociedad avance, progrese, abra los ojos, piense y comience a actuar de acuerdo a las condiciones de las mejores prácticas mundiales.
México ha sido, desde sus orígenes, y sigue siendo, un país preponderantemente minero. En la época de la Colonia eso se entendió plenamente y gracias a ello se desarrollaron no solo nuestro país, sino muchos países de Latinoamérica. Gracias a la minería México pudo financiar y sostener su lucha por la independencia, repeler a los franceses y a los invasores americanos, llevar a cabo su revolución. Pero ahora algunos de nuestros representantes públicos han perdido el rumbo y se han confundido por las llamaradas de petate que ofrecen negocios de oportunidad y especulación, de capitales golondrinos que no dejan beneficio real ni trascendente a México.
Por ello deseo presentarles una visión de lo que es la minería en nuestro país y, más significativamente, en nuestra región, ya que la mayoría de la gente, como dije, no conoce ni entiende de que hablamos cuando nos referimos a ella.
Primero, la gente no sabe que representa en nuestra economía la minería.
La minería, inmediatamente después del petróleo, es la industria que más divisas capta para el país, por encima de las remesas y por encima del turismo. Tan solo el año pasado, en México, captamos $22 mil millones de dólares de divisas a través de las exportaciones de nuestros productos. Por favor, comparen esta cifra $22 mil millones de dólares en un año, con cualquier otro parámetro que Uds. puedan conocer, tales como las reservas del país, los presupuestos de los estados, las ventas de empresas populares, lo que Uds. quieran, hoy por hoy, estos cerca de $300 mil millones de pesos al año no los vemos en cualquier lugar. Y aquí, los manejamos anualmente. Y falta agregar las ventas y consumos internos del país que no están incluidos en esta cifra y que ya no menciono porque solo los van a indigestar.
De ese lugar preponderante en la economía nacional, ahora hay que destacar la posición que ocupa Sonora en ello. Sonora es el principal estado minero del país, el que más aporta a este sector y que, por ende, deja en lugar muy lejano a cualquier industria con la cual desee comparársele. Después de Sonora siguen Zacatecas, Chihuahua y los demás. Ratifico, para Sonora, la minería, es la principal industria, para aquellos que no lo habían visto.
Pero no solo trabajamos en Sonora. Los mineros trabajamos en todo el país, excepto en el DF, porque no nos dejan, si no, allí estaríamos también produciendo.
El PIB de la industria minera crece más rápido que el PIB nacional.
Ocupamos, en el país, 300 mil empleos directos y más de 1.5 millones de empleos indirectos, todos ellos de alto poder adquisitivo. No somos empleadores de sueldo mínimo. La minería le engorda el caldo a las alegres cifras que se manejan en las estadísticas oficiales donde hablan de empleos generados y se diluyen los sueldos de pobreza con los de verdadero nivel y competencia internacional. La minería paga sueldos 35% arriba del resto de las industrias nacionales. Y además, si lo integramos, son altamente superiores a cualquier otra industria, ya que ofrecemos casas, educación, servicios médicos, y muchas más prestaciones a nuestros empleados. Si esto es bueno, el reparto de utilidades hace que el sueldo sea marginal. Reciben, por reparto de utilidades, mucho más de lo que es su sueldo anual. Y a pesar de ello hay quienes no quieren trabajar ni permitir que trabajemos.
Somos de las industrias que cumplimos con los más altos estándares de seguridad que existen a nivel internacional y que más invertimos en el cuidado de nuestra gente. No les va a decir nada esta cifra, pero como industria, tenemos solo 2.9 accidentes por 200 mil horas de trabajo. Eso no lo tienen las demás industrias. Hay más accidentes en casa, que esta cifra.
Voy a hacer un paréntesis. La minería es una industria mundial y se tiene que medir a sí misma con los mejores negocios del mundo, se compara y compite con ellos, y de allí que escucharán que, en casi todo, hablamos de cifras a nivel internacional, porque ese es el ruedo donde tenemos que competir, por necesidad. Pero de aquí sale esa competencia.
Continuando.
Somos la industria que genera la mayor derrama económica en beneficio de las comunidades a las cuales pertenecemos. No somos vecinos de ellas, somos parte de ellas y, en muchos casos, somos la comunidad.
Por ello trabajamos intensamente en generar e integrar el desarrollo sustentable de las poblaciones, apoyamos la diversificación de las economías, llevamos a ellas caminos, energía, escuelas, hospitales, centros comerciales y deportivos, comunicaciones. Apoyamos el desarrollo de proveedores, de industrias, que nos utilicen como punto de apoyo para su sustento y hasta los financiamos para que esto sirva para su desarrollo. Infinidad de empresas han surgido de esta forma de convivencia.
Somos la industria con la mayor cantidad de certificados de industria limpia. Esto significa que los organismos fedatarios públicos nos reconocen como empresas que no contaminamos y que cuidamos el ambiente. Y todo ello sustentado.
Somos la industria que más cuida el agua. Recuperamos el 87% del agua que utilizamos. Y la tratamos, no la contaminamos como tratan de hacernos aparecer. También cuidamos las recargas y los mantos acuíferos. La cuidamos responsablemente. Si se aplicara nuestras normas a la agricultura o a la ganadería, no podrían operar ni cumplir nuestras exigencias.
La minería siembra y conserva más árboles que otras industrias. Cuenta con viveros donde, anualmente, se producen, siembran y conservan millones de árboles. No somos depredadores, somos reforestadores.
Y todo ellos, con la mayor discreción. No andamos pregonándolo en busca de beneficios efímeros. Lo ofrecemos a las comunidades y se los entregamos porque somos parte de ellas. Porque tenemos responsabilidad y porque queremos disfrutarlo juntos, ahora y para nuestros hijos. Pero nos ha faltado divulgarlo. Tal vez eso ha sido nuestro error y, por lo mismo, somos tan ampliamente atacados sin sustento ni fundamento.
Si observan, hasta aquí, no he pretendido hacer comparaciones entre diferentes administraciones públicas o privadas, porque en ellas se maquillan las cifras y se evita incluir el contexto internacional en el cual ocurren y del cual se obtienen los resultados que se analizan. Solo he mostrado lo que representa, en un estado permanente, la industria minera para nosotros.
Pero no todo es belleza, también existen asignaturas pendientes, que tenemos que resolver juntos, como sector, como sociedad, como estado. Y de manera inmediata. Urgen.
El primer problema que tenemos es, aunque Uds. no lo crean, que no hay gente que quiera trabajar para nosotros. Necesitamos gente que quiera trabajar en la naturaleza, en las ciencias de la tierra. Como industria, ofrecemos pagarle los estudios en las mejores universidades y le ofrecemos un contrato de trabajo garantizado, con excelente sueldo y prestaciones, a aquellos que se animen a estudiar las carreras que la minería requiere. Y no hay quien lo haga. Hoy los jóvenes quieren trabajar en una oficina, vestir un traje, no exponerse a las inclemencias del tiempo, dormir y comer a sus horas, no quieren ensuciarse ni sudar tantito. Lo metrosexuales nos ha ganado. La comodidad prevalece sobre el crecimiento personal o profesional. Si observan, las comunidades se están despoblando, porque el mismo fenómeno está ocurriendo en la agricultura y con los ganaderos.
Como país, hemos retrocedido en grado de inversión. Ya no somos el mejor lugar para invertir. A pesar de ello, la minería continúa haciéndolo en cifras altísimas, ya hemos comentado el punto. Y lo hacemos en sitios inhóspitos, en poblaciones foráneas, en lugares inaccesibles, donde nadie más lo haría. Nadie va a llevar ninguna industria a esos sitios. La industria tradicional busca ubicarse en grandes ciudades. Nosotros lo hacemos donde se requiere, donde se encuentran las riquezas de la naturaleza, donde están los yacimientos. Hace poco me queje de porque no han encontrado ninguna mina ni en Las Vegas, Acapulco o Disney World. Las encontramos en sitios donde solo hay sol y cachoras. Sin agua, sin energía, sin gente. Y tenemos que desarrollar toda la infraestructura. Con nuestro dinero. A pesar de la inseguridad económica y social.
El estado se encuentra muy atento en fiscalizar las actividades de explotación minera, de traslado de metales, de uso de explosivos, resguardándolo cotidianamente. No así la seguridad de las operaciones mineras, sus colaboradores y proveedores los cuales sufren del incremento de las acciones delictivas provocadas por el crimen organizado sin la protección de las autoridades correspondientes.
Necesitamos el apoyo del gobierno federal, necesitamos la aplicación del Estado de Derecho, de certeza para la inversión, hoy no la tenemos. Del Gobierno estatal necesitamos mayor certeza jurídica y colaboración. Del municipal, mayor participación en el desarrollo. Que nos ofrezcan facilidades y oportunidades a la inversión. Libertad para las inversiones mineras, que no nos bloqueen. Nos dicen y ofrecen en los discursos pero en los hechos esto no se da. Tenemos que tratar con funcionarios públicos sin experiencia ni conocimientos. Viven en un mundo distinto al real. En vez de poder dedicarnos a producir y trabajar en nuestras actividades propias, tenemos que volvernos defensores de oficio del sector. Tenemos más despachos de abogados litigando contra la negligencia e ignorancia que ingenieros trabajando con la naturaleza. Pero también he de reconocer que hay excelentes funcionarios públicos que tienen la capacidad de entender lo que representamos para la comunidad y que, gracias a ellos, podemos alcanzar acuerdos de desarrollo. Y los pueden ver aquí presentes, muchas gracias por acompañarnos.
Nos falta explorar más el estado y el país. Solo el 30% de nuestro territorio ha sido estudiado, el 70% es aún desconocido. Eso genera un potencial inaudito para nuevas inversiones.
Y si se entiende en qué consiste la minería, les garantizo que la promoverían todos. Al comparar una provincia donde está presente la minería con otra que carece de ella, la diferencia en su desarrollo y calidad de vida es diametralmente opuesta.
Cananea hoy está operando, tiene más de 3 mil trabajadores produciendo y está generando una derrama económica que mueve las arcas de todo el mundo. Las empresas transnacionales ya están allí, ya se posicionaron, ¿Dónde están las nuestras? ¿Qué esperamos? Muy pocas locales, solo las más inteligentes, ya están allí. Pero hay oportunidad para todos.
Concluyo:
Ya se entendió; ¿Que es la minería?
Somos una industria orientada a la gente.
Somos una industria orientada al medio ambiente.
Somos una industria de comunicación abierta y franca.
Somos una industria de paz laboral que desea mantener la sustentabilidad del negocio mediante el respeto, la honestidad y la responsabilidad.
Somos una industria de mejora continua, de altos niveles de calidad, productividad, eficiencia y rentabilidad.
Y somos una industria de trabajo en equipo, de liderazgo, de cultura en comunidad.
Si la minería fracasa todos perdemos. Si tiene éxito todos nos beneficiamos.
Señores: La Minería en Sonora es de clase mundial no solo por sus reservas geológicas sino por la calidad de sus mineros.
Y por eso vamos a trabajar.
Muchas gracias,
Afectuosamente
- ING. JOAQUIN ROJO DE LA VEGA ULLOA
- Presidente de la AMSAC
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